martes, 23 de octubre de 2012

Ibarra, Ecuador



Año 1998. Ibarra, Ecuador.

Proyección magnética de la perspectiva.
La senda avanza, se fuga hacia un punto.
Campo y acción quiebran su discurrir.
Lo yacente muta en escarpado bastidor.
Pesquisa en pos del tris donde todo converge.
Confusión efervescente de fiasco y gratitud,
al descubrir, tras cada esquina, la injerencia
de esa brizna implacable que sin más
hurta hacia la lejanía el átomo del final.
Convicción de peregrino para aferrarse
al anhelo perpetuo del penoso avizorar
de un destino en lontananza.

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