martes, 27 de noviembre de 2012

Cariló, Buenos Aires, Argentina


Año 2012. Cariló, Buenos Aires, Argentina.

Sillas en el aire,
tonos de folleto,
paz de corral.
Furia sin viento,
trueno enterrado.
Tensión irredenta.
Nadar sin agua y
ahogarse solo.
Las manos arden
por hachar la arena.
Calma que tirita.
Yerro en el lapso,
la noche dura
cien años más.
Vive un fotograma,
por toda razón,
queda su luz.

martes, 20 de noviembre de 2012

Los Ángeles, Estados Unidos


Año 1998. Los Ángeles, Estados Unidos.

Barras rigurosas, palmeras jalonadas.
Estrellas ondean con destino de baldosa.
Barras y estrellas, certeza de silogismo.
Insignia indiferente a todo estallido.
Comercia la distancia de su azote.
Usina de modales talle único.
Bajo el mástil, clausura de asfalto.
Fluye la vida en ocho prolijos carriles.
Y al final de la carretera aguarda,
un firme peaje con bandera.



martes, 13 de noviembre de 2012

Ámsterdam, Holanda


Año 1995. Prinsengracht, Westerkerk, Ámsterdam, Holanda.

Extranjeros sin ton entre ígneas penumbras.
Noches de suntuosos colores navegan el verano.
Canales exhalan silencio, sin siquiera mover el aire.
Campechanas bicicletas proyectan sombras radiales.
Adoquines tersos en estrechas veredas sin cordón.
Detenerse al cobijo de un pórtico con escalones.
Intentar durante largo rato desentrañar la armonía
emanada por la noble sencillez de una vieja fachada.
Sosiego del tiempo captado entre pecho y espalda.
Barro intangible se aúna al moldear una nueva piel.
Rebosante y vacua memoria ante la lúcida certidumbre
de saber que siempre, incluso al fin, todo está aún por llegar.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Pampa húmeda, Buenos Aires, Argentina



Año 2003. Pampa húmeda, Buenos Aires, Argentina.

La posibilidad de un fuego. Hipnosis del ansia.
Vasta negrura quebrada por un crepitar rojo.
Alborozo de brasa exultante, dando todo de sí.
Combustión fraterna en su golpe contra el frío.
Rotunda ronda en la noche. Ser en la sombra.
Cuitas chisporrotean como raspones en el cielo.
Pulseadas raquíticas, compendio de detalles.
Vientos amenazantes para una fogata cultivada.
Pero sabemos, aún invocando un pasado remoto,
que todo fuego nace de su chispa,
y ninguna chispa surge solitaria.
Materia renovada en energía, trueque mancomunado.
Obsequiar: óbolo riguroso para permitirse arder.

lunes, 29 de octubre de 2012

París, Francia


Año 2002. El Panteón, París, Francia.

Perseverante compulsión de ojos abiertos.
Apremio del entorno. Existencias fortuitas.
Imposición de pequeñas figuras movedizas.
Rayos cruzados llenan el lienzo del acaecer.
Cada acto circundante deja su estela de luz.
Contemplar el tejido vital, siempre expansivo.
Módulos de tiempo apilables. Perecederos.
Grageas colmadas por alternativas dudosas.
Interpretar ese campo infinito y relumbrante.
Discernir ese nimio desvío del riguroso desfile.
Descargar un único tiro. Derroche de fe y munición.
Y luego al amanecer, responsabilidad repetida.
Quema en nuestras manos otro eterno instante
para rifar al amor o invertir en la ruleta.

martes, 23 de octubre de 2012

Ibarra, Ecuador



Año 1998. Ibarra, Ecuador.

Proyección magnética de la perspectiva.
La senda avanza, se fuga hacia un punto.
Campo y acción quiebran su discurrir.
Lo yacente muta en escarpado bastidor.
Pesquisa en pos del tris donde todo converge.
Confusión efervescente de fiasco y gratitud,
al descubrir, tras cada esquina, la injerencia
de esa brizna implacable que sin más
hurta hacia la lejanía el átomo del final.
Convicción de peregrino para aferrarse
al anhelo perpetuo del penoso avizorar
de un destino en lontananza.

domingo, 30 de septiembre de 2012

La Carolina, San Luis, Argentina


Año 1993. La Carolina, San Luis, Argentina.

El desafío de contar los pasos del camino.
Ejercicio estático de cuerpo entero.
Completar un inventario cromático de cielos.
Recordar todos los soles y dibujar sus nubes.
Catalogar los aromas según su linaje histórico.
Recrear las maquetas del júbilo y la amargura.
Ser cada uno de los días vividos, fulgor y tiniebla.
Extrañarse ante el espejo de hoy, solo apto
para devolver una forma de esta dimensión.
Avizorar con ansias el pasado: oráculo invicto.
Marchar firme durante años hasta percibir
el inmenso círculo recorrido.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Guanajuato, México


Año 1998. Guanajuato, México.

Quietud absorta.
Atinar a permanecer.
Se sabe, la dificultad.
Preguntarse por qué.
El desamor, la angustia.
Alegrías recordadas.
Huecos en el estómago.
El sentido de resistir
se estrella en el vacío.
Imperan las sombras
teñidas de pírrico triunfo.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Istmo Ameghino, Península Valdés, Chubut, Argentina


Año 2011. Istmo Ameghino, Península Valdés, Chubut, Argentina.

Última escala antes del desierto.
La tripa se inquieta, el cuello se tensa.
Acatar una orden difusa e irrevocable.
Marchar, perseguir la distancia.
No saber si alguien aguarda al otro lado.
Equipaje enmarañado de aturdida memoria.
Quedarán fotos viejas que el tiempo olvidará.
Seguir hasta ser tan solo un silbido de viento
entre espinosos matorrales de estepa,
apagándose con cada nuevo paso.
Quién fue el gracioso que nos puso aquí.
Trago salado de arena y el mar que no llega,
nunca.

martes, 18 de septiembre de 2012

San Lorenzo de El Escorial, España



Año 2001. San Lorenzo de El Escorial, España.

Niños revolotean con disciplina de enjambre.
Sobre una cancha de rigurosos límites imaginarios,
el alboroto persigue al vaivén incierto de la pelota.
No hay maravilla arquitectónica capaz 
de distraer al delantero de su disparo.
Siglos constructivos se conforman
con ser meros espectadores de piedra.
Pero esa fachada de columnas y capiteles,
adusta en su áspero reclamo de madurez, 
aguarda agazapada su turno. 
Sabe de la infalible existencia de un árbitro
muñido de un viejo y decrépito reloj de arena.
Será él quien pite el final del partido y
mande a los jugadores a pasar por su puerta,
crecidos y responsables, conminados a ocupar 
sus resignados escritorios de soledad.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Real de Catorce, México


Año 1998. Real de Catorce, México.

Pueblo abandonado a la vera del desierto.
Entrañas de jolgorio despojadas, hoy yace,
inmóvil ante la nada, arrumbándose solo.
Deambulan animales tristes, como extraviados.
Un velo de resignado martirio tiñe las calles.
Agazapadas tras maltrechas ventanas,
secas miradas de páramo vigilan el silencio.
Existe el desafío de observar, por un tiempo,
el sitio donde el aire danza sobre la arena.
Quien soporte lo suficiente, verá llegar al galope,
a esos primeros fusilados, catorce forajidos,
inmortalizados en el alias del pueblo y precursores 
de esa tan mexicana costumbre de morir.



lunes, 10 de septiembre de 2012

Villa Ventana, Buenos Aires, Argentina


Año 2011. Villa Ventana, Buenos Aires, Argentina.

Comunión de pareja a través del verbo.
Estado ingrávido del tiempo presente:
la realidad es hoy revisión del pasado
y un futuro de aristas por evaluar.
Flujo primario de raíz corriente:
lazos, anhelos, angustias, reproches.
Reflujo purificador de cuño cósmico:
linajes, senderos, entrañas, destinos.
Ejercicio de descubrimiento en espejo.
Lenta fusión de una completud escindida.
Fortaleza nacida en la amalgama del enlace
y deudora de las deidades del corazón.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

París, Francia


Año 1995. París, Francia.

Sintonía de bar entre viajeros de paso.
Fraternidad cosmopolita botella de por medio.
Idiomas discordes facilitan la comunicación.
El avance de la noche afila las percepciones.
Baja la cortina y el escenario se muda a la calle.
Cofradía bullanguera, mezcolanza vociferante.
En el andar, arremete el cariño y brota la carcajada.
Los pulmones quedan chicos para respirarlo todo.
Es el cuerpo, autárquico, quien puja por bailar:
se ensaya un pas de chat sobre la cebra peatonal,
se entona, a voz en cuello, el himno nacional.
Y en el gramo de consciencia remanente,
el alma saborea por un rato, ser un crápula de París.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Pompeya, Italia


Año 1995. Pompeya, Italia.

Un día la noche se impuso y la luz fue ceniza.
De pronto, toda rencilla quedó olvidada,
fue superflua la propiedad y caduca la jefatura.
Asfixiante hecatombe de puño atronador.
Persecución voraz, sin tregua, distinción ni ley.
Señorío infernal en un gobierno del desmadre.
Comenzó un viaje hermanado hacia las tinieblas.
Paciente espera bajo la tierra, horas o milenios.
Y otro día,  volvió la luz con su agasajo de aire.
Cobró sentido el martirio soportado:
perdurar como testimonio del haber florecido,
ser viva evidencia de un pueblo de esplendores.
Y aunque más no sea en una procesión de espectros,
escuchar otra vez esa tenue melodía de las risas del ayer.

viernes, 31 de agosto de 2012

Ibarra, Ecuador


Año 1998. Ibarra, Ecuador.

La plaza vacía como único socio.
Cada instante se presume eterno.
El tiempo se arrastra sigiloso.
Sólo los pájaros desafían la siesta.
Poco queda, el anhelo se seca.
Vive aún una pequeña llama
que cada día lo lleva a esa iglesia:
la espera invariable de un prosélito,
una oreja atenta a quien contar.
Máxima tristeza, hoy resignación,
el tener un legado de vida para dar y
deber conformarse con un saludo casual.
Si así es el destino, entonces él saluda.

martes, 28 de agosto de 2012

Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina


Año 2010. Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina.

Penumbras tiñen el aire claro de la tarde.
La tímida noche hurta una dimensión,
surgen contornos donde había volumen.
Recorte ecuestre de su figura incontenible,
San Martín, estoica pasión de desacato.
Prez sin alcurnia, honor desde el barro,
talento para desbrozar en torno al rival.
Luchó por la España subversiva.
Cruzó los Andes con su bandera.
Organizó a indios en pelotas.
Lo traicionó la angurria de siempre.
De viejo, retó a duelo a Rivadavia.
Más viejo aún, ofreció su brazo soberano.
Jamás el bronce retendrá la osadía
de nuestro general en perpetuo combate
por una patria veraz, justa y mestiza.

jueves, 23 de agosto de 2012

Cerro Tronador, Río Negro, Argentina


Año 2011. Cerro Tronador, PN Nahuel Huapi, Río Negro, Argentina.

Escaleras de soledad.
Luz mullida de apaciguado tenor.
Huellas en el invierno que el sol arrasará.
Crujido de nieve desvanecido en el aire.
Paisaje de peldaños condenados,
cual Sísifo de postal, a un recordar sin fin
de tránsitos hoy huérfanos de presencia. 

lunes, 20 de agosto de 2012

Canal de Beagle, Tierra del Fuego, Argentina


Año 2010. Canal de Beagle, Tierra del Fuego, Argentina.

Adentrarse en el rigor de la jornada.
Desafío al demente equilibrio del azar.
Perseguir una recompensa ilusoria.
Avivar una esperanza de entrecasa.
Y al día siguiente, repetir la ruta.
Masticar una tenaz incertidumbre:
¿En qué parte del mar, navega la ola
que lleva inscripto nuestro nombre?
Y allí, el golpe implacable iguala,
nos batimos en injusta contienda
con el tiempo, enemigo sin tregua.

miércoles, 15 de agosto de 2012

El Mollar, Tucumán, Argentina


Año 2009. Parque de los Menhires, El Mollar, Tucumán, Argentina.

Quiebra el alarido la entraña de la piedra.
Inmutable persistencia de una pena.
Traza gutural en la línea mutilada de martirio.
Surco de rabia, carga con el odio de los dioses.
Cuencas vacías aúllan el horror de haber visto.
Es el viento quien trae un bramido con grilletes,
para así, sin voz, gritar la ignominia, el ultraje y la muerte. 

lunes, 13 de agosto de 2012

Núremberg, Alemania




Año 1995. Núremberg, Alemania.
Agradecer sin tapujos ni sombras
el desinterés en el acto de dar.
Recepción con abrazos y calor familiar.
Gente viva nos convidó su presente,
tapizado de brillos y sonrisas.
Nos mostró su potente realidad,
repleta de plazos y voluntades.
Viéndolos costaba imaginar
cómo lograron ocultar la oscuridad,
en dónde guardaron los llantos nocturnos,
qué hicieron con el horizonte mutilado.
Ya nadie recuerda los escombros.
Cincuenta años antes, en un solo día,
nueve de cada diez edificios, simplemente,
dejaron de existir.





miércoles, 8 de agosto de 2012

São Miguel das Missões, Brasil




Año 2012. São Miguel das Missões, Brasil.
Existen selvas densas hasta la oscuridad,
tesoros sepultados en el olvido,
negligentes extravíos de prodigios.
Pero existen también sus opuestos.
Maravillas a cielo abierto y campo llano,
portentos de virilidad sin tapujos,
vestigios expuestos de fulgores hercúleos.
Y a pesar de su descarada presencia,
ciertos sitios parecieran acarrear,
por los siglos de los siglos,
un sortilegio de odio e indiferencia.







  

lunes, 6 de agosto de 2012

San Francisco, Estados Unidos


Año 1998. San Francisco, Estados Unidos.

Perturbador sentimiento de reincidencia.
He caminado por estas calles,
antes, en un pasado no vivido.
Siento el latir de estos edificios,
los he recorrido, yendo detrás
de una sombra armada que corría.
Los taxis, los vagos, los enormes negros.
Las vidrieras, los bares, las alcantarillas.
Fárrago interconectado donde cada pieza,
en obediente marcha, cumple con su sino:
construir un maleficio de realidad.
Retintín alucinado al contemplar allí
un cuadro tangible parido por la ficción.
Paramnesia permanente ganada a fuerza
de infinitos maratones de celuloide.


jueves, 2 de agosto de 2012

Villazón, Bolivia


Año 1998. Villazón, Bolivia.

Cruzar la frontera a pie.
Un paso aquí, y al siguiente no.
Abrir una ventana por donde verse a lo lejos.
Mudar el foco, pisar otra tierra.
Pararse en una esquina y evaluar al sol.
Apreciar las líneas improvisadas de la multitud.
Caminar entre matas, mirar a contraluz.
Efluvios suspendidos sesgan el pasado.
Se perdió la piel entre los puestos del mercado.
Detenerse ante un cardo cobijado por escombros.
Y es la palma desnuda de la mano,
sobre un muro de textura silenciosa,
quien transita el barro inserto en el adobe.

lunes, 30 de julio de 2012

Cachi, Salta, Argentina


Año 1998. Cachi, Salta, Argentina.

Cuando rige la plenitud del desamparo
y la belleza es una difusa alusión.
Cuando el sueño es el del ebrio
y el canto el de un ave aturdida.
Cuando todo lo sólido salta por el aire
y se quiebra en hilarante maquillaje.
Cuando no queda nada por contar.
Cuando sólo se escucha la caída.
Es entonces que el más nimio soporte
se transforma en ancla salvadora:
La mano, inmensa fuerza para contener.
El aliento, vida más allá de un espejo empañado.
La mirada, herramienta que une voluntades.
Y así, por ladrillo, se levanta una pared.

jueves, 26 de julio de 2012

Chichicastenango, Guatemala



Año 1998. Chichicastenango, Guatemala.

Maestría en su arte como única pertenencia.
Justeza de punto y color como rutina bendita.
Cada paño ostenta verdad, faena de sabiduría.
Cuántos matarían por un gramo de tu simpleza.
Ojos negros que miran desde el último hadal,
donde ya no es posible caer más.
Entrañas de nuestro suelo, allí, en magro cuerpo.
Pies descalzos, corteza de intemperie.
Pide poco porque conoce lo suficiente.

martes, 24 de julio de 2012

Santorini, Grecia




























Año 1995. Santorini, Grecia.
Desde el ferry, cimas nevadas en medio de la aridez.
Al acercarse, el blanco transmuta en barrios suspendidos,
casas y casas encaramadas a laderas imposibles,
moradas de resplandor argentino y ventanas de gloria,
terrazas abismales para asomarse al mar del tiempo.
Arribamos custodiados por un cielo de azul ortodoxo y
un sol rotundo de los que no admiten segundas opiniones.
Encontramos una pensión de ensueño, rodeada de horizonte.
La isla parecía abandonada, solitarias cúpulas celestes
en calles con aroma a sal, custodiaban playas de lúgubre arena.
Deambulamos solos por escaleras y pasajes de cornisa.
A cada paso, un hechizo de efluvio mediterráneo nos invadía,
íbamos internándonos dentro de un mutante calidoscopio en ralentí.
Invisibles cenizas, restos sin cuerpo de barcas, marinos y doncellas
se arremolinaban a nuestro alrededor, danzaban en trance,
empujándonos, hasta que al fin caímos al otro lado de la postal.


viernes, 20 de julio de 2012

Mercedes, Corrientes, Argentina



Año 2007. Mercedes, Corrientes, Argentina.

Campo mesopotámico, días de agua gris.
Horizonte menguado en la estrechez.
Celda soldada en la vastedad de la planicie.
Heredad de fango, ilusiones anegadas.
Atávica penuria, estigma de privación.
¿A qué coto pertenece tu mirada?

martes, 17 de julio de 2012

Pisa, Italia



Año 1995. Pisa, Italia.

Conseguimos la pensión más barata de la guía.
Primera y primordial alegría administrativa.
Nos adentramos en un dudoso edificio de silencio añejo.
Escaleras de mármol sin barrer. Polvo en suspensión.
Abrimos una puerta crujiente. Nos recibe, oscura, la humedad.
Se adivina una cama de hierro con abundante colchón y manta desbordada.
La luz de la tarde se filtra entre las rajas de una gruesa celosía metálica.
Firme, tarda en ceder a nuestros empellones, para regalarnos un balcón,
y detrás, más allá de la calle, se asoma un torre, torcida.
Meca de contingentes guiados por la magia de paraguas coloridos.
Amanece el día de nuestra propia procesión al ladeado campanario.
Sin embargo, un súbito estado gripal nos asalta.
Diagnosticándome como el menos dañado de la pareja,
y tras un ceñudo análisis de las alternativas factibles,
me lanzo raudo a por tantas naranjas como logre conseguir.
Trance de fe en nuestra señora de la benemérita vitamina C.
Callejuelas y pasajes extravían mi búsqueda del mercado salvador.
El ímpetu de cruzado me lleva a desafiar cualquier parámetro de orientación.
Huérfano de cítricos, perdido y bañado en sudor, me detengo desalentado.
Más allá de la esquina, observo haces de luz propios de un espacio abierto.
Al llegar, el Arno se presenta en esplendorosa curva de hálito toscano.
Súbito olvido de todo síntoma ante el arrebato de composición arquitectónica.
Traspongo el puente para toparme con una pizarra convaleciente que en letras de tiza anuncia:
arance mature.