lunes, 6 de agosto de 2012

San Francisco, Estados Unidos


Año 1998. San Francisco, Estados Unidos.

Perturbador sentimiento de reincidencia.
He caminado por estas calles,
antes, en un pasado no vivido.
Siento el latir de estos edificios,
los he recorrido, yendo detrás
de una sombra armada que corría.
Los taxis, los vagos, los enormes negros.
Las vidrieras, los bares, las alcantarillas.
Fárrago interconectado donde cada pieza,
en obediente marcha, cumple con su sino:
construir un maleficio de realidad.
Retintín alucinado al contemplar allí
un cuadro tangible parido por la ficción.
Paramnesia permanente ganada a fuerza
de infinitos maratones de celuloide.


3 comentarios:

  1. Qué contraste con Villazón, y también cuánto más nos evoca San Francisco que ese pueblo de frontera de Bolivia. La batalla es cultural? Liliana

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    1. Somos lo uno y lo otro, en saberlo radica parte del triunfo.

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  2. Entre los edificios y la memoria queda atrapado tu homenaje a otra pasión: el cine.
    Me pareció muy bueno eso de la maléfica realidad construida por piezas frente al cuadro completo nacido de la ficción.

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